Portfolio

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miércoles, 10 de noviembre de 2010

píldora 9: OneLaptopPerOneChild en Madrid con Negroponte

Las paredes, resquebrajadas por el tiempo y las inundaciones hacen las veces de aula. Un enorme grupo de niños acorazando a un adulto, el supuesto profesor, vuelcan sus cabezas sobre un pequeño ordenador verde en el centro de la clase. Hay tantas manos en el portátil, unas sobre otras, que cada una podría encargarse de una sola tecla. Los pupitres no existen, los quemaron el último invierno. La pizarra está blanca de tanto borrarla, de todos modos no hay presupuesto para tizas… hay una, la del maestro, para ocasiones especiales. No se avistan cuadernos ni folios en un radio de cincuenta kilómetros a la redonda y lo más parecido a un lápiz que merodea por la zona, es el marfil de un elefante sagrado. “El mayor nivelador social del mundo es un teclado” afirma Nicholas Negroponte, mientras señala la foto de una escuela en la India mostrando la revolución que supone su programa OneLaptopPerChild, “no entiende de géneros, razas o condición social y abre al mundo a todos por igual”.

 


Pregunto a Google y descubro que desde el Hub de Madrid, me encuentro sentado a más de 10.000 km de distancia de esa aula. Allí disfruto en segunda fila escuchando a Negroponte en una nueva Jornada del Global Education Forum. Las paredes lucen igual de resquebrajadas en esta sala de reuniones posmoderna, pero mientras que aquí gustan, allí empobrecen. A pesar de la paradójica imitación al desgaste y al uso “vintage” en comparación con la imagen proyectada, me siento cómodo. Será por lo que ha comentado Nieves Segovia en la inauguración del acto: “los garajes siempre han sido lugares de ebullición e innovación”. Quizás el actual aumento de plazas de aparcamiento estrechas tenga algo que ver con el fracaso escolar, es un posible tema de estudio para los “Ig Nobel”…
Fotos de Uruguay, Colombia, Afganistán, Camboya, Gaza… pasan delante de nuestros ojos, todas engrandecidas sobre una resplandeciente ventana de nueve pantallas. Las pantallas son ventanas al mundo. A juzgar por el entorno, en cada una de estas escuelas los portátiles de Negroponte han aterrizado cual extraterrestres peregrinos. No se trata sólo de que sean verdes, pero el contraste de recursos con su alrededor llega a resultar tan impactante que se hace invisible a los espectadores. El Gurb de Eduardo Mendoza se hubiera sentido tan marciano o más, que cualquiera de esos niños al recibir este ordenador en sus manos. En nuestra sala, el único niño espectador sonríe en su carrito. Es un “fanboy” del GEF, para cuando tenga los catorce, el ordenador del que hablamos hoy le parecerá una reliquia. Negroponte lo anuncia alto y claro, lo siguiente son los tablets… y las fotos de su próximo prototipo delgado, cual pizarra de bolsillo, llenan las pantallas. Esta pizarra no necesitará tiza ni marfil de elefante. “Por qué íbamos a hacer que un portátil fuera como un libro si podríamos pensarlo a la inversa. Y nos lanzamos a diseñar un libro que fuera un portátil”.
“El aislamiento unido a la pobreza es el desencadenante final para el abandono de las personas y de los países y…” Antes de que el traductor tenga tiempo de enunciar la frase completa, Negroponte lanza su verde laptop contra el suelo. Irresistible, indestructible, irrepetible. Ha conseguido una nueva marca en el lanzamiento libre de Laptop, estos ordenadores son verdaderamente resistentes. “Hace unos años, en otra conferencia, desafié a una marca de famosos diseñadores de portátiles a que lanzaran el suyo como yo hice con el nuestro… no se atrevieron”. La misma marca, que empieza por Micro y acaba por soft, es uno de los principales escollos que está encontrando el proyecto para su distribución en el mundo. Esa y muchas otras. Regalar un ordenador pase… pero encima darlo lleno de software libre y abierto ya es mucho… cuesta más el collar que el gato.
            Por que en definitiva, OneLaptopPerChild no es un programa de envío de ordenadores al tercer mundo, es un proyecto de ventanas, luz, cooperación, cambio de trabajo en el aula y transformación del mundo, empezando por quien más lo necesita. Mientras tanto en Madrid, nosotros disfrutamos con Negroponte, teníamos OneLaptop y alguien se trajo al OneChild.

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